Los operadores que quieran prestar servicios de WiMax tendrán que notificarlo formalmente a la CMT, además de pedir autorización a la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información (Setsi) para poder utilizar las correspondientes frecuencias. Así lo ha decidido la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones en respuesta a una consulta planteada por un instituto dependiente de la Universidad Politécnica de Valencia.
Los países europeos se debaten entre regular el WiMax o liberalizarlo totalmente como ya ocurre con el Wi-Fi. Reino Unido lidera a los que creen que se deben abrir nuevas frecuencias para las compañías que ofrecen banda ancha inalámbrica, mientras Finlandia prefiere que se restrinjan sólo a los operadores de telefonía móvil que ya tienen licencia UMTS.
Los franceses deberán abandonar los términos Wi-Fi y WiMax para usar el más purista ASFI, que en el idioma del Estado vecino quiere decir exactamente “accès sans fil à Internet”, que en castellano es “acceso sin hilos a Internet”. Así lo ha establecido la Comisión General de Terminología y Neologismos, un organismo de la Administración que establece cómo se debe escribir en la lengua de Molière.
Intel sigue firme en su propósito de convertir la tecnología WiMax en un estándar de comunicaciones inalámbricas y acaba de anunciar su propósito de fabricar procesadores Centrino preparados para WiMax. Este estándar de conectividad, oficialmente conocido como 802.16, ha despertado el interés de todos los operadores del mundo, incluido Euskaltel, por su capacidad para llegar con velocidades de hasta 70 Mbps a zonas de un máximo de 50 kilómetros.
Intel, el principal fabricante de microprocesadores del mundo, ha empezado a distribuir masivamente los primeros chips compatibles con WiMax. Para los expertos, se trata de una apuesta real de la multinacional por esta tecnología, que permite dar cobertura de banda ancha inalámbrica en entornos de hasta 60 kilómetros.
Un consorcio de empresas vascas en el que participan Euskaltel, Fagor, Mainstrat y Deusto Sistemas está desarrollando aplicaciones móviles avanzadas y servicios de localización en redes Wi-Fi y GPRS. Wallip, que así se llama el proyecto, está financiado por el Gobierno Vasco y tiene como objetivo principal desarrollar una plataforma accesible por diversas vías.
Enlazar una red Wi-Fi con otra es el objetivo de las “Mesh“, sistemas que combinan varias redes inalámbricas para formar mallas con amplia cobertura. Los primeros experimentos de esta tecnología se están produciendo en Francia y EE.UU. y alcanzan velocidades de 100 Mbps.
Una empresa francesa, Ozone, puso en marcha en mayo una oferta de telefonía Wi-Fi en París con tarifa plana de 12 euros al mes. El servicio, que en la práctica funciona como la telefonía móvil, permite hablar desde determinadas zonas de la capital francesa, aunque está limitado a llamadas a fijos. Lo más novedoso es que, para utilizarlo, es preciso emplear un aparato especial, un ‘teléfono Wi-Fi’.
La voz sobre IP (VoIP) se abre camino como sistema de comunicación gratuíto, y programas como Skype ya han conseguido más de 25 millones de usuarios registrados. Ahora se abre un nuevo camino con la llegada de los móviles que permiten utilizar la VoIP gracias a la tecnología Wifi, que podrán acceder a este servicio en cualquier lugar.
