Telefónica ha decidido utilizar WiMax para dar teléfono en las zonas rurales españolas a las que actualmente llega por sistemas de radio, por satélite o por GSM. Este servicio, conocido como TRAC y disponible para 240.000 líneas, debe sufragarlo el principal operador pese a que es de por sí deficitario.
Samsung, la empresa de electrónica que más ha crecido en los últimos años, ha decidido apostar con fuerza por el WiMax, que en su versión coreana se denomina WiBro y permite acceder a Internet en movimiento. Este paso tiene mayor trascendencia si se tiene en cuenta que esta compañía es uno de los principales fabricantes del mundo de teléfonos móviles.
La necesidad hecha virtud. La destrucción de las líneas de telecomunicaciones ha puesto enormes trabas a las conexiones de banda ancha en las zonas afectadas por el huracán Katrina y, salvo vía móvil, es muy difícil acceder a Internet. Por eso, un grupo de operadores de Internet ha acordado rápidamente con Intel el despliegue de una red WiMax, una nueva tecnología que permite navegar a altas velocidades de forma inalámbrica y en radios de acción de hasta 50 kilómetros.
Hace más de diez años, Bill Gates se asoció a Boeing y a Craig McCaw para poner 288 satélites en órbita baja con los que cubrir todo el Planeta con una potente red de telecomunicaciones móviles. Teledesic, que así se llamaba la empresa, quería utilizar el espacio para llegar, empleando la banda Ka de alta frecuencia, allí donde no pueden las antenas normales de telefonía celular. Al igual que le ocurrió a una iniciativa similar, Iridium, el proyecto fracasó no tanto por sus dificultades técnicas como porque sus tarifas eran elevadísimas, entre 2 y 5 euros por minuto.
Iberbanda está realizando pruebas comerciales de telefonía y conexión a Internet vía WiMax con vistas a lanzar una oferta al mercado para finales de año. Los primeros ensayos se están produciendo en Andalucía con tecnología de Intel y permiten alcanzar velocidades superiores a los 10 Mbps en radios de 30 kilómetros. Además, Iberbanda está desplegando infraestructura de WiMax para llevar la conexión a Internet a zonas rurales de Cataluña, Navarra y Castilla.
La proliferación de redes Wi-Fi empieza a plantear los primeros problemas, no sólo de saturación sino también de seguridad. Una prueba con un portátil en plena Gran Vía bilbaína permite conectar con hasta diez ‘hotspots’ inalámbricos, una parte de los cuales no tienen contraseña.
