Una de cal y otra de arena. Ahora resulta que el wimax afecta a los radares del Ejército de EE.UU., que al parecer utilizan las mismas frecuencias. Pero coincide que el wimax también se está usando de forma creciente para servicios de emergencias. Lo cuentan en FCW.com.
Google ha invertido en Meraki, una pequeña empresa que fabrica un pequeño dispositivo que permite crear redes inalámbricas en edificios. Es ideal, por ejemplo, para crear un wi-fi en una urbanización privada o incluso en un barrio con una simple conexión y varios terminales colocados estratégicamente. Esto es posible hoy en día con otro hardware, pero requiere la instalación por parte de una empresa especialiada. Se trata de la segunda operación de este tipo por parte de Google, después de la de Fon.
El wimax no sólo es una tecnología para conectar wi-fis entre sí. Cada día surgen nuevas aplicaciones asociadas. La última es de lo más espectacular: proveer de conexión a los vehículos en movimiento, que actualmente emplean telefonía móvil GSM.
El Ayuntamiento de Gavá (Barcelona) ha sido el primero de España en decidir desplegar una red wimax para que sus vecinos se conecten a Internet. Su objetivo es evitar “cablear toda la ciudad”, conectar las cámaras de tráfico con el centro de control y unir los edificios municipales con Voz IP.
Parece que los duendes sanitarios que acechan a la telefonía móvil también empiezan a preocuparse por el wi-fi. En un colegio de Londres los padres han conseguido que se desinstale una red inalámbrica después de que un profesor denunciara padecer dolores de cabeza y nauseas. Pero no parece haber ningún estudio que demuestre esta presunta nocividad. Mientras algunos piensan que las radiaciones emitidas por el wi-fi son incluso más peligrosas que las de las antenas de móvil, lo cierto es que asociaciones profesionales como Wireless Link o Norfolk Open Link dicen que es al revés y que incluso la televisión es mucho peor.
